¿Por qué es tan importante delegar?

Saber delegar es una de las claves en la gestión del tiempo de un directivo, que tiene el peligro de acumular muchas más tareas de las que puede llevar a cabo, dando lugar a la saturación y el estrés. En el mundo de la empresa, delegar es ceder a un empleado o a un grupo de trabajadores la capacidad de tomar sus propias decisiones y desempeñar tareas de cierta responsabilidad sin necesidad de supervisión.

Delegar funciones es, en definitiva, un ejercicio de confianza por parte del directivo que, aunque supone una tarea nada fácil al principio, desemboca en importantes beneficios tanto para el responsable del negocio- que se ve liberado de ciertas cargas-, como para el trabajador -que asume nuevos retos y responsabilidades. Desde Independencia CN ofrecemos en este artículo una serie de razones por las cuáles es tan importante saber delegar en un negocio.

Prioriza el tiempo para las tareas de mayor responsabilidad

La realización de las tareas cotidianas en una empresa como seguir el día a día de los proyectos, atender las llamadas telefónicas o responder a los correos electrónicos son labores que requieren de una parte importante del tiempo en el trabajo. Sin embargo, se trata de unas tareas que el responsable de un negocio puede delegar fácilmente en sus trabajadores para poder dedicar más tiempo a actividades de representación como reuniones con los clientes, labores de gestión  y de recursos humanos.

Mayor libertad de movimiento y reducción de estrés

Que el directivo consiga mediante la delegación de tareas que el trabajo transcurra con total normalidad es un gran éxito. De esta manera, contará con una mayor libertad de movimiento y no será imprescindible que esté siempre presente en la oficina para atender las llamadas de los clientes o solucionar un problema concreto. Una cuestión importante teniendo en cuenta que el responsable del equipo suele pasar mucho tiempo fuera del lugar de trabajo o reunido.

Además, delegar en los trabajadores redunda en la mejora de la calidad de vida del ejecutivo, ya que olvidarse de algunas responsabilidades permite reducir el estrés y tener la oportunidad de poder disponer de algo más de tiempo libre.

Dota al trabajador de responsabilidad y de motivación

La delegación de tareas favorece la autonomía de los trabajadores, que cuentan con mayor independencia a la hora de tomar decisiones y solucionar problemas de pequeña índole sin necesidad de tener que recurrir al directivo. Una cierta responsabilidad que aumenta el compromiso de los trabajadores con el proyecto del que siente que forma parte activa.

Más allá de las labores cotidianas en un puesto de trabajo, el directivo puede delegar tareas importantes a los trabajadores de mayor confianza. Una responsabilidad que favorece igualmente la motivación y el crecimiento personal y profesional de los trabajadores que quieren avanzar en el ámbito laboral y que están dispuestos a asumir ese compromiso.

A la hora de delegar las tareas más sensibles es imprescindible contar con una persona dispuesta y de confianza y tener en cuenta que el mayor compromiso de ese trabajador se tiene que ver remunerado.

Permite descubrir el talento de los compañeros

Un empleado puede desempeñar tan bien como un directivo ciertas tareas de responsabilidad pero si nunca tiene la oportunidad la empresa no podrá conocer ese capital humano. Delegar es el primer paso para que otra persona adquiera una nueva responsabilidad en la que pueda destacar. Por ejemplo, en la presentación pública de un producto, la reunión con un cliente o la coordinación de un proyecto importante.

De esta manera se desarrolla el potencial de los trabajadores, que tienen la oportunidad de salir de la denominada “zona de confort” y mostrar un talento que había pasado desapercibido en las tareas del día a día.

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