Hacia empresas más transparentes

“La honradez es siempre digna de elogio, aunque no reporte utilidad,
ni recompensa, ni provecho.” – Marco Tulio Cicerón, cónsul y político romano

Siguiendo con el modelo de empresas cada vez más autogestionadas, no debemos olvidar un aspecto que debemos tener en cuenta: la transparencia en la gestión.

La transparencia parece un tema tabú en muchas organizaciones. ¿Por qué no enseñamos abiertamente en qué estamos trabajando? ¿Y si, en vez de limitar de inicio el acceso a la información, dejamos que sea cada trabajador quien decida si ese documento es de interés o no para él? ¿Qué problema existe en hacer públicos los salarios? ¿Qué problema puede haber en dar acceso libre a la información cuando permite que se haga mejor el trabajo?

LA TRANSPARENCIA AYUDA A GENERAR CONFIANZA

Mayor transparencia en la gestión debería facilitar la comunicación y debería utilizarse para movilizar las iniciativas de los integrantes de la empresa hacia un objetivo común. Ser transparente no tiene por qué implicar “decir todo, no importa cuánto ni a quién”, pero sí ser capaz de explicar tus decisiones, sus datos y sus motivos, y asumir que cualquiera puede rebatir esa decisión y pedir cuentas por sus resultados.

En una empresa transparente, todo el mundo sabe lo que hace todo el mundo y no hay modo de escaquearse. Los resultados de la empresa deberían públicos, y los salarios también.

Claro que no es fácil, necesitamos un cambio cultural profundo porque este planteamiento parece a nuestro sentido común. Pero el contrapunto es sencillo de entender: una empresa transparente genera confianza. En sus empleados, en su entorno, en el mercado.

Para un empleado, está claro que la participación en decisiones, disponer de mayor información de resultados y consolidar unos principios comunes hacen mucho más fuerte y sostenible un negocio. Como clientes, exigimos cada vez más saber cómo actúan las empresas que nos ofrecen sus servicios y productos. No queremos empresas que utilizan malas prácticas o actúen de forma poco ética. Seguramente, nuestro cliente no estará dispuesto a pagar más, pero tendrá una relación más “leal” con nosotros, sin pensar que les estamos engañando.

Probablemente, los obstáculos y el miedo a que la empresa sea un entorno abierto libre nunca desaparecerán del todo. Pero si buscamos gente más comprometida con los objetivos de la empresa, necesitamos que la información se comparta y fluya sin restricciones.

De todas formas, nos buscamos la vida para conseguir la información que necesitamos. ¿O no?

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